
Esto eran ciento ochenta ratas que van navegando en un barco de queso por el ancho mar océano. El barco es inmenso, gigantesco, y las ratas, claro, se van alimentando de él a medida que viajan de un lado para otro. Durante décadas y siglos las ratas comen y navegan, engordando cada vez más, peleando entre ellas y alimentándose desenfrenadamente para ser más fuertes y gordas que sus rivales. Poco a poco, el barco de queso va quedándose sin la propia sustancia que le da consistencia.