
Eso deben pensar las más altas esferas del sector audiovisual americano, asà como los poderes establecidos, ya que poco han tardado en llegar a un principio de acuerdo con el sindicato de guionistas. Los globos de oro ya pasaron su mal trago al ver como sus principales nominados apoyaban las reivindicaciones de los plumillas americanos y no asistieron a recoger sus respectivos premios.