
Con 30 años que llevamos de democracia en España, nos hemos acostumbrado a tener que soportar, previo a cada proceso electoral, la verborrea de los polÃticos de turno con sus promesas electoralistas, en busca de un mayor número de votos. Pero esto ha llegado a un punto en el que la sanidad y el bienestar social de las personas y de las familias se han convertido, de la forma más insultante, en moneda de cambio.