
El titulo de este post es el eslogan que Paulino Rivero repitió en varias ocasiones durante una visita a la isla de La Palma. Estoy de acuerdo con dicha afirmación, pero en boca de Paulino I es un chiste de inconmensurable magnitud. Analizaré por separado las dos ideas principales de este eslogan de Paulino ya que considero que ambas merecen su reflexión. En este caso nos centramos en la cuestión del cemento. Para la reflexión acerca del talento véase el CapÃtulo 2.